7 regalos de meditación y mindfulness útiles (y muy originales)
Elegir un regalo para alguien que medita no tiene por qué acabar en otro objeto de estética «zen» que termine decorando una estantería. Para acertar, lo importante es que encaje con su forma real de practicar, así que en este selección me he ceñido a 7 ideas de regalos de meditación y mindfulness útiles, pero originales a la vez.
Hay opciones muy ligadas a la práctica, como un set de zafu y zabuton, y otros más personales, como el incienso o el palo santo, enfocados a personas yqe disfrutan de los rituales con aromas.
En todo caso, en cada propuesta te explico para qué sirve, para quién la elegiría y qué comprobaría en el producto antes de regalarlo. Así puedes escoger algo que la persona vaya a utilizar de verdad, en lugar de decidir solo por el aspecto o por lo «espiritual» que parezca.
Las 7 ideas de regalo para alguien que medita:
1. Set de zafu y zabuton: un regalo práctico para meditar sentado
Si la persona medita sentada con cierta regularidad, un set de zafu y zabuton forman un espacio de meditación muy completo que le añade comodidad a la práctica, ya que al meditar se tiende a doblar la espalda.
Esto es lo que evita el zafu, ya que es un cojín que eleva la pelvis y crea una base firme para sentarse; el zabuton se coloca debajo y acolcha el contacto de rodillas, tobillos y piernas con el suelo.
Para que hagan su función, es necesario que sean un poco firmes, así que los que están fabricados en miraguano o kapok son ideales. Es el caso del conjunto de Leewadee, fabricado artesanalmente en Tailandia:

El zafu mide 33 x 33 x 15 cm y el zabuton 70 x 70 cm; el primero incorpora asa y la esterilla puede enrollarse para guardarla o transportarla. Me parece especialmente adecuado para quien está montando un rincón de meditación en casa y suele sentarse con las piernas cruzadas, en loto, seiza u otras variantes en el suelo.
Asegúrate antes de comprarlo que la persona se encuentra cómoda meditando en el suelo; en caso contrario quizá le encaje mejor un banco de meditación.
2. Cuenco electrónico para acompañar la meditación con sonido
Un regalo bastante más original es un cuenco electrónico o máquina de sonido inspirada en los cuencos de meditación. Su ventaja frente a uno tradicional es que elimina la parte manual: basta con seleccionar un sonido y dejar que el dispositivo acompañe la sesión o marque su duración.
El modelo que he seleccionado incluye nueve pistas: cuatro tonos de cuenco identificados por el fabricante a 256, 288, 433 y 510 Hz, tres mezclas continuas de cuencos y dos ambientes que combinan el sonido con agua o pájaros. También permite programar el apagado a los 30 minutos, 1, 2 o 4 horas y recuerda la última pista, el volumen y el temporizador utilizados:

Para alguien que medita con frecuencia, me parece de lo más práctico, porque puedes dejar el móvil fuera de la sesión, utilizar un sonido concreto como señal de inicio o cierre y recuperar la misma configuración cada vez.
Eso sí, si a la persona le atrae precisamente el objeto físico, tocarlo con maza y aprender a obtener sus distintos sonidos, elegiría antes un cuenco artesanal.
3. Incienso para crear ambiente en el rincón de meditación
El simple gesto de encender una varilla de incienso antes de sentarse ayuda a diferenciar ese momento del resto del día. Por eso, el incienso puede ser un buen regalo para quien ya asocia determinados aromas con su momento de meditación.
Para regalar, me gusta especialmente este set de Satya porque evita tener que acertar con un único aroma: incluye 12 paquetes de 15 g con variedades como Nag Champa, Super Hit, Oodh, Positive Vibes, Namaste, Champa, Opium, Reiki, Karma o Meditation. Es una selección suficientemente amplia para ir probando y quedarse después con los favoritos.

Es un pack que acumula más de 8.000 valoraciones y los comentarios coinciden sobre todo en el buen olor, la calidad, la variedad y la relación calidad-precio.
No lo recomendaría para alguien sensible al humo; si le gustan los aromas pero prefiere evitar la combustión, la aromaterapia con difusión puede ser una muy buena alternativa.
4. Portaincienso: un complemento bonito y funcional
Si sabes que esa persona ya utiliza incienso, un portaincienso es un regalo pequeño pero bastante más útil de lo que parece: mantiene la varilla en una posición controlada y ayuda a recoger la ceniza, evitando que termine sobre el mueble o el suelo.
El modelo de Alyxen es muy práctico porque reúne varias funciones en una sola pieza. Tiene una base de madera de caucho y dos cilindros de vidrio extraíbles: el más alto, de 15 cm, sirve para guardar varillas, mientras que el de 7 cm actúa como recogedor de cenizas. La varilla se coloca suspendida en un clip metálico, de modo que la ceniza cae hacia el recipiente inferior.

También es fácil de desmontar para vaciar y limpiar el vidrio, y visualmente encaja bien en un rincón de meditación sin parecer un simple cenicero.
5. Almohada para los ojos: comodidad para relajarse o practicar yoga nidra
Para alguien que practica yoga nidra, savasana o meditación tumbada, una almohada o saquito para los ojos es uno de esos accesorios pequeños que sí pueden utilizarse con frecuencia. Se coloca sobre los párpados cerrados para reducir la entrada de luz y añadir un contacto suave durante los minutos de quietud.
La almohada de Savasanas, fabricada a mano en algodón, mide 20,5 x 10,5 cm y se adapta a la zona de los ojos sin necesidad de sujetarla gracias al ligero peso del relleno de lavanda con arroz. Puede guardarse en frío dentro de una bolsa si se quiere utilizar fresca y, de paso, descongestionar la mirada.

Con más de 130 valoraciones, se repiten comentarios sobre comodidad, tacto suave, tamaño adecuado y aroma agradable. El olor, eso sí, es muy personal: mientras algunas personas lo encuentran intenso al principio, otras desearían que la lavanda oliera más.
La regalaría sobre todo a alguien que ya disfruta de prácticas tumbadas o de una relajación final larga.
6. Manta de relajación para meditar tumbado, savasana o yoga nidra
Una manta es probablemente el regalo menos llamativo de la lista, pero también uno de los más útiles para cualquier meditador/a e incluso para un yogui. No solo porque puede taparse en savasana o en una meditación tumbada, sino porque la manta puede doblarse para crear un apoyo bajo la cabeza, las rodillas u otras zonas.
El modelo Savasana de Lotuscrafts está pensado precisamente para yoga y meditación. La manta mide unos generosos 200 x 150 cm, pesa alrededor de 1 kg y está confeccionada en algodón de cultivo ecológico certificado:

Con cerca de 1.000 valoraciones y una media de 4,5/5, se repiten los comentarios positivos sobre calidad, tamaño amplio, suavidad, calidez y color. algunas personas les gusta que tenga cierta consistencia, ya que su tela es gruesa, y otras la encuentran un poco pesada para moverla con frecuencia. Por eso, la recomendaría sobre todo para practicar en casa.
7. Palo santo y salvia para quien disfruta de los rituales aromáticos
Este es el regalo más personal de la lista, porque el olor del palo santo y la salvia es intenso. Además, se asocia a rituales aromáticos, la espiritualidad o el uso tradicional de plantas, algo que no todas las personas que meditan o practican mindfulness comparten.
Pero, si conoces bien a la persona, el kit de BESOULS incluye un atado de salvia blanca original, entre cuatro y seis piezas de palo santo auténtico, una pieza de selenita y una pulsera, además del acceso a contenidos de la marca que anuncia la propia ficha.
Frente a comprar los elementos por separado, aquí el atractivo está sobre todo en la presentación y en que la persona recibe un conjunto preparado para explorar este tipo de rituales.

También cuenta con una base amplia de opiniones: supera las 1.500 valoraciones y se repiten comentarios positivos sobre lo completo que resulta el pack, el aroma, la presentación y la pulsera como detalle. Como contrapunto, algunas personas señalan que los trozos de palo santo más gruesos pueden costar algo más de encender.
¿Demasiadas ideas? Piensa primero en cómo medita esa persona, eso te dará muchas pistas. Por ejemplo:
- Si medita sentado/a, el set de zafu y zabuton es la opción más útil.
- Si le gusta marcar sus sesiones con sonido, el cuenco electrónico es algo relativamente nuevo y seguro que no se lo espera.
- Si cuida mucho el ambiente, puedes valorar combinar el incienso con el portaincienso.
- Si le gusta la meditación tumbada me quedaría antes con la almohada de ojos o la manta.
Luego, trata de adaptarte a sus gustos. Ya hemos dicho que el palo santo y la salvia, por ejemplo, son para alguien que ya se interesa por ese tipo de rituales.
Y si todavía no tienes claro cómo practica y necesitas algo más de inspiración, puedes echar un vistazo a la guía de accesorios de meditación, encontrarás complementos muy habituales (e ideales para quien se inicia).

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