Material necesario para yoga: 12 accesorios para principiantes y avanzados
Para empezar a hacer yoga no necesitas reunir una gran cantidad de accesorios. Con algunos básicos puedes practicar con comodidad desde el principio y, a medida que avances, incorporar otros apoyos según tus necesidades, el tipo de yoga que practiques y las posturas que quieras trabajar.
El objetivo de esta guía es ayudarte a distinguir los que son realmente útiles para empezar, que sepas cuáles pueden ayudarte a progresar y tener claro cuáles se reservan a situaciones o prácticas más concretas y es probable que no necesites (al menos, por ahora).
Así podrás decidir qué material merece la pena incorporar ya y consultar este listado más adelante cuando lo necesites.
Los 12 accesorios de yoga para avanzar en tu práctica:
1. Esterilla de yoga: la base para practicar en casa o en clase
La esterilla es el material básico habitual si vas a practicar yoga en casa. Su función no es solo separar tu cuerpo del suelo: proporciona una superficie definida para moverte, cierto acolchado en los apoyos y, sobre todo, agarre para manos y pies en las posturas en las que necesitas estabilidad.
Ese equilibrio entre agarre y firmeza es vital, porque una esterilla demasiado resbaladiza puede hacer incómodos apoyos como el perro boca abajo o determinadas posturas de pie, mientras que una superficie excesivamente blanda puede resultar menos estable cuando necesitas equilibrio. Por eso no siempre conviene elegir simplemente la opción más gruesa.
También influye el tipo de práctica: si haces sesiones dinámicas o sudas bastante, probablemente darás más importancia al agarre; si tu práctica es suave y pasas más tiempo en el suelo, puedes valorar algo más el confort del apoyo. No existe, por tanto, una esterilla perfecta para todo el mundo.
Pero una buena, bonita y de inmejorable calidad-precio es la esterilla de YOGATI. La suelo recomendar para empezar porque tiene un grosor de 6 mm muy equilibrado: es algo más acolchado de lo habitual (algo que tus rodillas agraderán) pero no sacrifica en estabilidad.
Además, es lo suficientemente larga para no salirte de ella (183 cm) y tiene dibujados las líneas de alineación, que son muy útiles para cuando estás aprendiendo las posturas. Va con correa de transporte, que siempre es un plus.

Si vas siempre a un estudio que presta mats en buen estado, puedes posponer la compra; si practicas por tu cuenta o quieres usar siempre la misma, suele ser el primer accesorio que compensa tener.
2. Bloques de yoga: apoyo útil desde el nivel principiante
Los bloques de yoga sirven, en esencia, para acercar el suelo hacia ti cuando una postura requiere un apoyo al que todavía no llegas bien. En lugar de forzar el cuerpo para alcanzar el suelo, puedes apoyar la mano o cualquier otra zona sobre el bloque y trabajar desde una altura que se adapte mejor a tu movilidad actual.
Una de sus ventajas es que el mismo bloque puede colocarse en distintas posiciones para ofrecer varias alturas de apoyo. Esto permite ir modificando la postura de forma progresiva: puedes empezar con el bloque más alto y reducir la altura cuando necesites menos ayuda, sin que eso implique que el objetivo de todas las asanas sea acabar prescindiendo de él.
También pueden utilizarse para elevar determinadas partes del cuerpo, crear apoyos más estables o mantener una referencia concreta durante una postura. Por eso no son únicamente material de yoga para principiantes. A medida que avanzas, pueden seguir formando parte de la práctica para adaptar una asana, explorar una variante o trabajar con una configuración específica.
En algunas situaciones basta con un solo bloque; en otras, dos permiten crear apoyos simétricos a ambos lados del cuerpo o disponer de un soporte para cada mano. La cantidad que realmente necesitas dependerá de las posturas y del tipo de yoga que practiques.
No son imprescindibles si tu práctica no requiere esos apoyos, pero sí están entre los accesorios más versátiles para empezar porque permiten adaptar las posturas a tu cuerpo en lugar de intentar adaptar tu cuerpo a una posición fija.
Si quieres incorporarlos a tu equipo, en la guía que les he dedicado te explico qué cambia según el material, las medidas y si te conviene comprar uno o dos:
3. Cinta o cinturón de yoga: para ampliar el alcance sin forzar
La cinta de yoga funciona como una prolongación de tus brazos. Puedes sujetarla con las manos y pasarla alrededor de un pie, una pierna u otra zona del cuerpo cuando todavía no llegas cómodamente con las manos o cuando hacerlo te obligaría a modificar demasiado la postura.
Por ejemplo, puede ayudarte en estiramientos en los que necesitas alcanzar el pie manteniendo la espalda más estable, en posturas donde las manos deberían encontrarse detrás de la espalda o cuando quieres mantener cierta distancia entre brazos o piernas sin depender únicamente de tu movilidad.
Así, en lugar de esforzarte por llegar a toda costa (lo cual puede ser lesivo para ti) la correa te permite adaptar el alcance a tu situación actual y seguir trabajando la postura desde ahí. Por eso es un complemento habitual en métodos como el yoga Iyengar, donde los apoyos se utilizan para adaptar y explorar las asanas de distintas maneras.
Es posible que no necesites utilizarla en todas las sesiones, pero es un accesorio sencillo y versátil para tener a mano cuando quieres acercar una parte del cuerpo sin forzar, ya seas principiante o avanzado.
Mi favorito es el de Lotuscrafts no solo por sus generosas medidas (2,5 metros de largo y 3,8 cm de ancho) sino también porque utiliza dos anillas metálicas en D para ajustar:

En otras opciones más baratas son de plástico y tienes que estar recolocándote la cinta todo el rato. Además, está confeccionada en algodón orgánico, así que es muy agradable al contacto con la piel.
Y no la confundas con la correa portamat: aunque ambas puedan llamarse correas de yoga, esta se utiliza durante la práctica para adaptar las posturas; la otra sirve únicamente para sujetar y transportar la esterilla.
4. Calcetines antideslizantes: una ayuda opcional si necesitas más agarre
Lo habitual es practicar yoga descalzo, porque el contacto directo de los pies con la esterilla permite sentir mejor el apoyo y aprovechar el agarre del propio mat. Por eso, los calcetines antideslizantes no forman parte del material básico que necesitas para empezar.
Sí pueden resultar útiles en situaciones concretas. Por ejemplo, si prefieres mantener los pies cubiertos, practicas en un espacio en el que no te resulta cómodo ir descalzo o necesitas algo más de agarre en determinados momentos de la sesión. A diferencia de unos calcetines normales, incorporan zonas adherentes en la planta diseñadas para reducir el deslizamiento sobre el suelo o la esterilla.
También pueden venirte bien al principio o al final de prácticas suaves, cuando quieres mantener los pies calientes, aunque en posturas que requieren bastante estabilidad tendrás que comprobar que el calcetín se mantiene bien sujeto al pie y no se desplaza dentro de él. De poco sirve que la suela agarre la esterilla si el pie se mueve dentro del tejido.
Los Occulto, diseñados y fabricados en Alemania, son una opción económica que ajusta genial, absorben bien el sudor sin dejar el pie mojado e incorporan acolchado tanto en la parte inferior como en el talón.
Tiene casi 7.000 opiniones en Amazon, que se dice pronto, y la mayoría destacan su calidad: no se dan de sí con el uso ni con los lavados, son abriguitos para el invierno y se venden en packs para ahorrar unos euros. ¡A día de hoy son sin duda la mejor opción en calidad y precio de todo el marketplace!

5. Toalla antideslizante: para cubrir la esterilla cuando el sudor reduce el agarre
La toalla antideslizante para yoga se coloca encima de la esterilla para absorber el sudor y crear una superficie de apoyo adicional cuando las manos o los pies empiezan a resbalar.
Es casi imprescindible en prácticas en las que sudas bastante, como Hot Yoga, Bikram o sesiones dinámicas e intensas. En estos casos, incluso una esterilla que normalmente ofrece buen agarre puede volverse más resbaladiza a medida que se humedece, y la toalla ayuda a mantener una superficie más seca durante la práctica.
A diferencia de una toalla pequeña para secarte las manos o la cara, las específicas para yoga suelen tener un tamaño similar al de la esterilla, de modo que cubren prácticamente toda la superficie.
La mayoría, como la de Lotuscrafts, tienen una cara inferior con un recubrimiento de silicona para sujetarse a la colchoneta. Al estar fabricada en microfibra (80 % poliéster y 20 % poliamida) es ideal para prácticas dinámicas y con bastante sudor, como Vinyasa o Hot Yoga.
Si tu mat ya ofrece buen agarre durante toda la sesión, no necesitas añadir otra capa. Ahora bien, si resbala incluso con manos y pies secos, es posible que el problema esté en la limpieza, el desgaste, la técnica de apoyo o la propia superficie de la esterilla.
Puedes indagar un poco más en el artículo que escribí sobre ello:
6. Correa portamat, funda o bolsa para guardar y transportar la esterilla
Si practicas siempre en casa, probablemente puedas prescindir de cualquier accesorio para transportar la esterilla, no así si la llevas a clase o al gimnasio y quieres moverla de forma más cómoda o protegerla durante el trayecto.
La opción más sencilla es una correa portamat, que mantiene la esterilla enrollada y permite llevarla al hombro ocupando muy poco espacio. Puede ser suficiente si solo necesitas transportar el mat y priorizas ligereza, aunque deja la esterilla prácticamente al descubierto.
Una funda o bolsa específica añade algo más de protección frente al roce, el polvo o la suciedad y mantiene la esterilla recogida durante el transporte. Algunos modelos incorporan además un pequeño bolsillo para guardar objetos básicos.
¿Vives en una zona lluviosa? Entonces, es imprescindible que sea impermeable, como esta maravilla de Gonex hecha en tejido Oxford. Tiene cierre de cremallera, correa ajustable y dos bolsillos. ¡Antes de comprarla compara sus medidas con tu esterilla enrollada, sobre todo si es muy gruesa! Te las dejo a mano por aquí debajo junto al enlace a la funda:

Si sueles llevar más material (ropa, una toalla, bloques, botella de agua u otros accesorios) puede resultar más práctica una bolsa o mochila con mayor capacidad, porque evita tener que transportar la esterilla por separado del resto de tu equipo.
La elección depende, por tanto, de qué necesitas llevar contigo. Si quieres comparar estas opciones con más detalle, en mi guía sobre cómo guardar y transportar una esterilla de yoga explico las ventajas de cada formato y cuándo elegir uno u otro.
7. Bolster de yoga: soporte para prácticas que necesitan sostener el cuerpo
El bolster es un cojín firme y alargado que se utiliza para sostener distintas partes del cuerpo durante la práctica. A diferencia de un cojín doméstico, está pensado para conservar suficiente altura y consistencia cuando apoyas sobre él el torso, la pelvis, las piernas u otras zonas.
Se usa mucho en yoga restaurativo, donde se suele mantener una postura durante más tiempo. Aquí, el bolster se coloca bajo una zona determinada para rellenar el espacio entre tu cuerpo y el suelo para así descargar parte del peso.
Por ejemplo, puedes utilizarlo bajo el torso en algunas posturas de descanso o flexiones apoyadas, debajo de las piernas para crear un soporte más elevado o como base en posiciones en las que quieres permanecer varios minutos con mayor comodidad.
No es un accesorio imprescindible si tu práctica es principalmente dinámica y rara vez utilizas apoyos prolongados, pero también puedes utilizarlo si meditas.
Si crees que encaja con tu práctica, en la guía que he escrito te explico qué cambia entre formas, tamaños y rellenos y qué opción puede adaptarse mejor al uso que quieras darle:
8. Manta de yoga: un apoyo versátil para elevar, acolchar o abrigar
La manta de yoga es uno de esos accesorios que pueden cumplir varias funciones según cómo la dobles y dónde la coloques. No es imprescindible para empezar, pero la usarás muchísimo si practicas yoga restaurativo, Iyengar o sesiones en las que mantienes las posturas durante más tiempo.
Por ejemplo, plegada varias veces puede convertirse en un apoyo firme y de poca altura. Así, puedes sentarte sobre ella para elevar ligeramente la pelvis, colocarla bajo las rodillas o los tobillos cuando el contacto con el suelo resulta incómodo o utilizarla para rellenar pequeños espacios entre el cuerpo y la esterilla. Cuantos más pliegues hagas, mayor será la altura y el acolchado que obtengas, de modo que puedes adaptarla fácilmente a cada postura.
Esta posibilidad de regular el soporte es precisamente una de sus ventajas frente a otros accesorios. Un bolster proporciona un apoyo mucho más voluminoso y estable; la manta, en cambio, permite crear alturas más pequeñas y modificar su forma con facilidad. En algunas posturas incluso pueden utilizarse juntos cuando necesitas combinar un soporte principal con un acolchado adicional.
También cumple una función mucho más simple pero práctica: mantener el calor durante la relajación final o durante una sesión de yoga nidra. Te recomiendo que sea una específica de yoga, no de casa, porque son de tejido más transpirable a la vez que aporta el suficiente confort para no pasar frío. También suelen tener el tamaño justo para cubrir el cuerpo y que así no moleste el tejido sobrante.
La de Lotuscrafts, por ejemplo, mide unos generosos 200 x 150 cm, pesa alrededor de 1 kg y está confeccionada en algodón de cultivo ecológico certificado:

Con cerca de 1.000 valoraciones y una media de 4,5/5, se repiten los comentarios positivos sobre calidad, tamaño amplio, suavidad, calidez y color. algunas personas les gusta que tenga cierta consistencia, ya que su tela es gruesa, y otras la encuentran un poco pesada para moverla con frecuencia. Por eso, la recomendaría sobre todo para practicar en casa (en las escuelas de yoga suelen tener).
9. Rodilleras y apoyos acolchados: más comodidad en puntos de apoyo
Las rodilleras de yoga sirven para añadir acolchado justo donde lo necesitas, sin tener que utilizar una esterilla más gruesa en toda la práctica. Puedes colocarlas bajo las rodillas, los codos, las muñecas u otras zonas que apoyan directamente sobre el suelo y donde notes demasiada presión.
Y es que aumentar el grosor de toda la esterilla no siempre es la mejor solución, porque una superficie muy blanda es mucho menos estable en posturas de pie o equilibrio. Así, un apoyo pequeño como este te permite mantener el resto del mat firme y amortiguar únicamente el punto de contacto que te molesta.
Pueden venirte bien en asanas arrodilladas o apoyos prolongados de antebrazos. También son fáciles de mover de una postura a otra, así que puedes utilizarlas solo durante los ejercicios en los que realmente las necesites.
Suelen ir en packs de dos almohadillas independientes de espuma de PU de aproximadamente 20 x 20 cm y 2 cm de grosor, además de bolsa de transporte. Al ser piezas separadas puedes colocarlas únicamente bajo el punto de apoyo que lo necesita:

Ahora bien, es una solución si el problema es solo la presión contra el suelo, pero si el dolor de rodilla al hacer yoga no es puntual y se vuelve recurrente, aparece al flexionar o cargar la rodilla o limita el movimiento, la prioridad es adaptar la postura y valorar la causa.
10. Rueda de yoga: un accesorio para ampliar ejercicios y progresiones
La rueda de yoga es un aro rígido y resistente que puedes utilizar como punto de apoyo curvo durante determinados ejercicios. A diferencia de un bloque, que ofrece una base fija y plana, la rueda permite acompañar el movimiento del cuerpo y añadir un componente de equilibrio o movilidad según cómo la utilices.
Puede servir, por ejemplo, como apoyo en extensiones de espalda, para sostener determinadas aperturas o para crear variantes en las que necesitas una superficie elevada pero no completamente estática. También puede utilizarse bajo manos, pies o espalda en ejercicios concretos, siempre adaptando el uso a tu nivel y al control que tengas de la postura.
Su forma redondeada hace que algunas posiciones requieran más control y estabilidad, porque el apoyo puede desplazarse. Por eso recomiendo su uso cuando ya cuentas con una base suficiente y quieres explorar nuevas variantes, que como uno de los primeros accesorios que comprarías para empezar a hacer yoga.
Por lo tanto, su utilidad está en ofrecer otra forma de apoyo y ampliar las posibilidades de práctica si ese tipo de ejercicios encaja contigo, pero puedes prescindir perfectamente de ella si tu práctica no incluye extensiones, aperturas o ejercicios específicos con rueda.
Si quieres valorar si realmente te encaja, en mi guía específica explico con más detalle para qué sirve, cómo se utiliza y qué conviene revisar antes de comprar una:
11. Banco para invertidas y silla Iyengar: material para prácticas específicas
El banco para invertidas y la silla Iyengar son materiales muy específicos que no es necesario incorporar a un primer equipo de yoga pero sí pueden ser muy útiles para acelerar la progresión en determinadas poses.
Por ejemplo, un banco de invertidas o de Sirsasana permite practicar la posición invertida descargando parte del peso que normalmente recae sobre la cabeza y el cuello, por lo que puede servir como apoyo mientras desarrollas la estabilidad, el control corporal y la confianza necesarios para este tipo de asanas.
La silla Iyengar, por su parte, se utiliza como soporte para trabajar la alineación o explorar una postura de forma diferente. Su utilidad depende mucho del estilo de yoga que practiques.
12. Libros de yoga: para profundizar fuera de la esterilla
Los libros son un buen recurso si quieres profundizar fuera de la esterilla. Dependiendo del título, pueden ayudarte a seguir una iniciación guiada, comprender filosofía y tradición, estudiar anatomía, consultar asanas o acercarte a especialidades concretas.
Por supuesto, no sustituyen a una clase ni necesitas uno para comenzar, pero pueden aportar contexto cuando ya sabes qué quieres aprender. Pero, como según el nivel del que partas es probable que te interesen cosas distintas, he preparado una selección comparativa para que puedas escoger por objetivo, nivel y equilibrio entre teoría y práctica:
Como ves, hacerte con el material necesario para tu práctica de yoga puede ser mucho más sencillo de lo que parece. Si practicas en casa, empieza por una esterilla que te resulte estable y cómoda y añade accesorios según te surja alguna necesidad concreta: acercar un apoyo, ganar alcance, controlar el sudor, transportar el mat, acolchar una zona o trabajar un tipo de práctica específico.
Si vas a clases, comprueba primero qué proporciona el centro, pues es muy habitual que dispongan de bloques, mantas, correas o bolsters. La ventaja de esto es que puedes probarlos antes de decidir si quieres tenerlos también en casa, aunque recuerda que más accesorios no significan una práctica mejor sino se adaptan a ti.
Las guías específicas de productos te ayudarán a elegir el adecuado para tu práctica, así que vuelve a este contenido cada vez que quieras ampliar tu equipamiento o explorar también material de meditación.

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